Revoluciones de colores a la carga en Sudamérica: ¿Estrategia de la oposición?

Líderes Sudamericanos de Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador.

Hola amigos, hace un mes hice referencia a las acciones desestabilizadoras creadas en Ecuador en contra del gobierno del presidente Rafael Correa, comprobándose en ese entonces presencia de la National Endowment for Democracy (NED) que introdujo su mano descompuesta en el asunto; debemos recordar que esta organización constituye una de las principales instituciones subversivas norteamericanas y posee un gran currículo en cuanto a procesos identificados como “golpes suaves”.

Justamente por eso queremos transmitir hoy nuestra preocupación no solo con este tipo de instituciones subversivas, sino también con las operaciones desestabilizadoras de que son objetos por estos días los gobiernos populares nacionales de América Sur cuyos dirigentes han luchado por el desarrollo, liberación y progreso de sus pueblos.

Es un tema abordado por varios funcionarios de madera internacional como es el caso del diputado argentino Horacio Pietragalla al decir en la conferencia “Ecuador, Desafíos Legislativos” que “…Las acciones de perturbación del orden ciudadano, contra la estabilidad política y económica, y las manipulaciones mediáticas constituyen una manifestación de golpismo”. Alertando que son destituyentes e impulsadas por grupos concentrados de poder político, económico y mediático “que son los grandes enemigos del progreso popular”.

Por otro lado, el secretario para la Integración en la Cancillería argentina, Oscar Laborde, opina que Brasil, Ecuador y Venezuela son los objetivos claros de esa política, “mientras en Argentina amenazan, permanentemente, con golpes de mercado”.

Mario Ramos, de Ecuador y director del Centro Andino de Estudios Estratégicos, alude que no existe oposición democrática “… eso hay que tener claro: hay una oposición subversiva que está atentando contra la seguridad del estado ecuatoriano, contra la democracia, contra la Constitución. Que quede muy claro, no es una oposición democrática, es una oposición subversiva”, dijo.

Pero lo más curioso del caso es que las manifestaciones, están compuestas principalmente de personas blancas de la clase media, como sucede en Brasil o Ecuador donde la revolución de color está encabezada por la misma base social de clase media alta del sector privado.

Todo ello demuestra las nuevas estrategias utilizadas por gobiernos extranjeros injerencistas, que como bien advierte Laborde, pretenden frenar los gobiernos populares no con alzamientos o represiones feroces, sino aprovechando un sistema político que demuestra estar obsoleto mediante la tergiversación de esta nueva realidad latinoamericana; pero que sobre todo constituye un instrumento armado para el funcionamiento de las oligarquías.

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