Palabras robadas

por Victo Angel Fernandez.

Estamos en camino de cumplir un siglo de socialismo en el poder, luego de que en aquel octubre de 1917, fuera tomado el Palacio de Invierno en, la hoy, San Petersburgo.

El camino no ha estado exento de errores, siempre destacados y multiplicados por la propaganda occidental, como tampoco han faltado las agresiones abiertas o camuflajeadas, las cuales, sin querer echar las culpas sobre hombros ajenos, de no haber existido, es probable que otras vías hubieran podido seguirse.

No voy a referirme a los logros, creo que la historia nunca podrá soslayarlos, lo que sí deseo, aunque parezca paradójico, es hacer un reconocimiento a toda la propaganda occidental, que durante estos casi cien años, ha tenido la virtud de robarse términos y frases, como si fueran los paladines de la justicia universal y desbarrar de todo lo que se hizo o hace en cualquier país que tenga algún signo de izquierda en su forma de gobierno.

Me referiré a tres temas en particular: democracia, derechos humanos y disidencia.

Democracia, en términos simples y sin entrar en profundos estudios de las raíces terminológicas, no es más que la cracia –o el poder– del demos –pueblo. Y, si cualquiera lee alguna prensa o literatura de derecha, sólo en aquellos países con formas de gobierno occidental, oriental o meso-oriental, sean del norte o del sur, esa democracia –ojo, que ellos nunca tratan de desglosarla en sus componentes semánticos— sólo existe en los lugares cuya particular apreciación esté signada por los poderes afines a esos intereses. Fue en defensa de la democracia que Truman ordenó los bombardeos deHiroshima y Nagasaki, incluidos los campos de concentración en Norteamérica para aquellos cuyo sólo delito era el poseer ojos algo rasgados. También, en esa línea democrática, se ubicaron las operaciones enIraqAfganistánPanamá o una larga lista, incluidos los apoyos ofrecidos en América –no la de ellos, sino la de nosotros– para laoperación Cóndor y ¿por qué no? es también, siempre según ellos, parte de la lucha por defender la democracia, el mantener la prisión de humanos sin derechos en la Base Naval de Guantánamo.

Fueron democracia las elecciones de noviembre de 1958, en la Cuba del batistato, cuando la Isla estaba en pie de guerra y con posiciones abiertamente victoriosas para los hombres de verde olivo. También lo son las declaraciones de Donald Trump, la posición común de la Unión Europea contra Cuba y hasta el bloqueo, con su multa reciente de 800 millones a un banco francés.

La dictadura del proletariado, frase en desuso por lo “inaceptable” del primer término componente, no se ubica en lo que gusta para los norteños y sus seguidores. Nuestro poder del pueblo, con altísimos por cientos de participación popular –como digo en reiteradas ocasiones, sin estar exenta de errores–, no recibe el sello reconocedor de los “autojueces”. Simple y sencillamente, porque el término fue robado y sólo responde a las funciones que deseen darle los grandes poderes.

La otra expresión es Derechos Humanos. Un día, el presidente correspondiente de los Estados Unidos, sacó de la bolsa mágica la frase, comenzando así, otra guerra de acusaciones. Y entonces, esos derechos, por ejemplo, sólo incluyen una forma de votar como la que ellos quieren. O una forma de no votar como las designaciones de monarquías que sólo representan a su familia y apellidos particulares, muchos con tantas condecoraciones, nadie sabe salidas de dónde, que hasta el mismísimo Leónidas Trujillo, conocido por Chapitas, dado su afán de ponerse metal sobre las solapas, se volvería a morir de envidia.

No sólo nos dejamos robar la frase, sino –valga reconocerlo– hasta la miramos de reojo y nosotros mismos la soslayamos. Salud, educación, empleo y respeto social, que con todo y las carencias, hace mucho tiempo son una realidad tan común y corriente que no la ubicamos en su justo valor y son también derechos humanos, pero siempre la noria vuelve a dar la vuelta y se hace saltar la peluda oreja: pero el sistema eleccionario de ustedes, no cumple con los derechos humanos. Claro con los derechos que a ellos les convienen. No quiero concluir con este término, sin citar sólo un ejemplo “casual”: ningún gobierno estadounidense ha firmado la Declaración de los Derechos del Niño. ¿Qué les parece?

Por último, me referiré al término disidencia, cada día más de moda. Les propongo buscar en la literatura, sea o no de ficción, en la prensa o en cualquier expresión hablada o escrita y verán que nunca ese término se le aplica a un nacional de esos países que se autoasignaron el papel de gendarmes universales. Los que realmente disienten –y no son pocos—pueden ser acusados desde inconformes hasta terroristas, pero jamás como disidentes. Antes no lo fueron Martin Luther King o Malcolm X, ni tampoco beatniks o hippies y mucho menos los cercanos movimientos de ocupas, fuera en España o en Wall Street.

No obstante, en cuanto alguien dice algo, en Cuba, por ejemplo, con cualquier tipo de desacuerdo sobre decisiones gubernamentales, no hay que pensar mucho, allí sale la palabrita. No sé en qué lugar me ubicarán en lo adelante, pero les confieso algo: si yo tuviera que medir la progresiva desaparición de la juventud en cada ser humano, la mediría por la disminución de la capacidad de disentir que se va extinguiendo en esa persona, cualquiera sea su sexo o edad.

Tres grandes disidentes, en tanto personas en desacuerdo con un estado de cosas y un ideal de lucha por mejorarlas, y aquí está lo fundamental, repito, mejorarlas por un bien social, son las imágenes del escudo de la Unión de Jóvenes Comunistas: Mella, Camilo y Che.

Así fueron los jóvenes Céspedes y Agramonte. También todos sus seguidores luego de aquel 10 de octubre de 1868. Obviamente que Martí, los Maceo, el Generalísimo Gómez, Guiteras, Villena, Pablo, Echeverría, Machadito, Fidel, Raúl y la Generación del Centenario en pleno.

Disintieron de lo mal hecho y dedicaron sus vidas a arreglar lo erróneo. Dedicaron sus vidas a que al demos-pueblo, le respetaran sus derechos como humanos y lograran mantener el poder-cracia. Promulgaron, lucharon y lograron con sus vidas que se cumpliera el precepto martiano de que la ley primera de nuestro país, fuera el respeto real a la dignidad plena del hombre.

Se nos convoca cada día a no ser pasivos ante lo mal hecho, a disentir sobre los errores y luchar por corregirlos. Recuperemos los términos robados y bienvenidos los disidentes, no aquellos aupados y bautizados por fuerzas externas, sino los que con su obra de entrega diaria, se ganen el respeto y luchen por defender el derecho humano de esta real democracia como lo es el poder del pueblo, que tanto ha costado.

Las contradicciones de Barack Obama hacia Cuba

Por Salim Lamrani

El 28 de septiembre de 2015, en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente Obama hizo una constatación lúcida sobre la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba:

“Durante 50 años, Estados Unidos aplicó una política hacia Cuba que fracasó en mejorar la vida del pueblo cubano. Hemos optado por un cambio. Todavía tenemos diferencias con el Gobierno cubano. Seguiremos defendiendo los derechos humanos. Pero abordamos ahora estas cuestiones mediante relaciones diplomáticas, un comercio en alza y lazos entre los pueblos. Mientras estos contactos se fortalecen día a día, estoy convencido de que nuestro Congreso levantará inevitablemente un embargo que ya no debería existir”.

Estas palabras del Presidente de Estados Unidos fueron saludadas calurosamente con nutridos aplausos en las Naciones Unidas. En efecto, las medidas hostiles impuestas a la isla desde hace más de medio siglo son anacrónicas, crueles e ineficaces. Afectan a las categorías más vulnerables de la población y constituyen el principal obstáculo al desarrollo del país. Del mismo modo, la brutalidad de las sanciones ha aislado a Washington en la escena internacional donde hasta sus más fieles aliados exigen desde hace varias décadas el levantamiento de este estado de sitito.

No obstante, las declaraciones de buena voluntad del Presidente Obama, oficialmente favorable a la supresión de las sanciones económicas, no van seguidas de actos. Peor aún, la Casa Blanca sigue aplicando con una absoluta severidad su política hostil, incluso en sus aspectos extraterritoriales, mofándose de las reglas elementales del derecho internacional.
Crédit agricole
Así, Crédit agricole (CA), un banco francés, acaba de ser condenado a una multa de 694 millones de euros en Estados Unidos por realizar, entre otros, transacciones en dólares con Cuba. Se trata de la cuarta multa más importante impuesta a una institución financiera por Washington. CA está acusado de violar la International Emergency Economic Powers Act, ley federal estadounidense de 1977 que permite al presidente limitar los intercambios con algunas naciones. Frente a las amenazas de cerrar todas sus actividades en territorio estadounidense, el banco francés no tuvo más remedio que aceptar la sanción.

En 2014, BNP Paribas tuvo que pagar la suma astronómica de 6.500 millones de euros a Washington por mantener relaciones financieras con La Habana. No obstante, Crédit agricole y BNP Paribas respetaron escrupulosamente la legislación francesa, el derecho europeo y el derecho internacional. Estas entidades no cometieron ninguna ilegalidad en absoluto. Ambas fueron víctimas, como otras muchas empresas mundiales, de la aplicación extraterritorial –y por consiguiente ilegal– de las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba. En efecto, una ley nacional no puede aplicarse fuera del territorio del país. Así, otra vez, Washington ataca de modo arbitrario los intereses franceses.

Es importante subrayar que es el presidente Obama y no el Congreso quien tomó esa decisión, en singular contradicción con el discurso ante las Naciones Unidas de optar por un enfoque basado en el diálogo, el entendimiento cordial y el respeto del derecho internacional.

El Congreso
No es la única contradicción del inquilino de la Casa Blanca. En efecto, como jefe del poder ejecutivo, Barack Obama dispone de todas las prerrogativas necesarias para desmantelar la casi totalidad de la red de sanciones económicas, sin necesitar el acuerdo del Congreso. Así, el presidente de Estados Unidos puede perfectamente autorizar el comercio bilateral entre ambas naciones. Puede también autorizar a Cuba a usar el dólar en sus transacciones internacionales y permitir que la isla adquiera en el mercado mundial productos con más del 10 % de componentes estadounidenses. Obama puede también legalizar la importación de productos fabricados en todo el mundo a partir de materias primas cubanas y consentir la venta a crédito de productos no alimenticios a la isla.

Sólo hay tres sectores que Barack Obama no puede tocar sin la autorización del Congreso. No puede autorizar el turismo ordinario a Cuba. Tampoco puede permitir que Cuba adquiera materias primas alimenticias en el mercado estadounidense a crédito. Finalmente, el presidente no puede autorizar que las filiales de las empresas estadounidenses ubicadas en el exterior mantengan relaciones comerciales con la isla.*

En cuanto al primer aspecto, la respuesta es simple. El presidente Obama puede evitar el obstáculo legislativo ampliando la definición de las categorías de ciudadanos estadounidenses autorizados a viajar a Cuba. Hay actualmente 12 e incluyen entre otros los viajes académicos, culturales, científicos, periodísticos, profesionales, educativos, etc. Así, Barack Obama podría perfectamente ampliar la definición de viaje cultural a Cuba y decidir, por ejemplo, que todo ciudadano que se comprometiera a visitar un museo durante su estancia en la isla sería incluido en esta categoría. En cuanto al segundo tema, si el poder ejecutivo no puede autorizar la venta a crédito de alimentos a Cuba, Obama puede permitir que Cuba compre a crédito en el mercado estadounidense todo producto no alimenticio. El tercer punto no tiene ningún efecto pues si el presidente Obama autoriza que las empresas estadounidenses instaladas en el territorio nacional tengan relaciones comerciales con Cuba, no sería necesario recurrir a las filiales.

Barack Obama es el presidente estadounidense que ha tomado las decisiones más avanzadas en el proceso de acercamiento con Cuba al restablecer las relaciones diplomáticas y consulares y al adoptar algunas medidas limitadas que flexibilizan las sanciones. También es quien ha tenido el discurso más lúcido sobre la política exterior de Washington hacia La Habana, reconociendo el fracaso de un enfoque basado en la hostilidad. No obstante, sus acciones castigadoras hacia empresas internacionales, así como su reserva en tomar las medidas necesarias para desmantelar el estado de sitio económico contradicen sus declaraciones de principios y suscitan la incomprensión de la comunidad internacional.

Multa multimillonaria a banco francés Credit Agricole

Prensa Latina • 21 de octubre, 2015
WASHINGTON. El Departamento del Tesoro (DT) norteamericano anunció un acuerdo de conciliación por monto de unos 330 millones de dólares con el banco francés Credit Agricole, debido a “aparentes violaciones de sanciones de Estados Unidos”.

Ese gigante de la banca europea aceptó resolver así -con el pago de una multa de 329 millones 593 mil 585 dólares- la “posible responsabilidad civil” detectada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del DT.

Los movimientos penalizados por la OFAC serían transacciones con dólares estadounidenses realizadas de 2003 a 2008 en las cuales estuvieron involucrados países incluidos en listas negras como Myanmar, Cuba, Irán y Sudán.

Según una nota del DT, el acuerdo entre Credit Agricole con la OFAC es simultáneo con otros establecidos entre el banco francés y el Departamento de Justicia, la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Nueva York, la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal y el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York.

Medios de prensa internacionales citaron una fuente neoyorquina que fijó el volumen a pagar por la institución bancaria en 787,3 millones de dólares.

En 2014, el BNP Paribas enfrentó una multa de casi nueve mil millones de dólares por violar las políticas de sanciones de Washington y ejecutar transacciones vinculadas con Cuba y otras naciones incluidas en la unilateral lista de países promotores del terrorismo internacional.

También han recibido multas por esta causa entidades como el Credit Suisse y el alemán Commerzbank.

Cuba fue excluida de la citada lista a partir del 29 de mayo de este año, poco antes del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington.

(Tomado de Prensa Latina)

Tema Siria

Publicado: 20 oct 2015 20:00 GMT
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Ministerio de Defensa de Rusia
El “poderío militar imprevisto” que Rusia demuestra en Siria ha dejado “en shock” a Estados Unidos, que imaginaba que el Ejército ruso estaba “obsoleto”, ha escrito el periodista Paolo Guzzanti en el periódico italiano ‘Il Giornale’.
De acuerdo con el texto que ha escrito Paolo Guzzanti en la publicación italiana, hasta el momento tanto EE.UU. como Europa estimaban que el Ejército ruso estaba formado por “tropas en uniformes desgastados” desfilando con “millones de toneladas de hierro”.

Sin embargo, el periodista valora que Rusia no sólo ha mostrado “armamento moderno y entrenamiento de alta precisión”, sino también “un estilo, una velocidad de movimientos militares y un descaro mediático que desafía abiertamente a los estadounidenses a la hora de elegir qué objetivos hay que bombardear y cuáles hay que preservar”.

Guzzanti destaca que Moscú ha echado a un lado a Washington y le ha dicho “estamos trabajando, ya le informaremos sobre el resultado”. Así, estima que los rusos han experimentado un gran avance desde la operación que ejecutaron en Georgia en 2008, cuando perdieron varios equipos militares mientras protegían Abjasia y Osetia del Sur.

Como consecuencia de este operativo ruso, “Barack Obama ha cambiado drásticamente su estrategia” y ha decidido mantener sus tropas en Afganistán, entre otras cosas para combatir el empuje ruso en el campo de batalla.

Fuente: Canal ruso RT.images

La prepotencia los mata y la mala idea también

Por Esteban Morales
10 octubre, 2015 de Iroel Sánchez
Lamento que mis últimos artículos estén dándome la razón. Con toda sinceridad lo digo, porque tenía esperanzas. Aún conservo algunas. Porque considero que el presidente Obama es un hombre suficientemente inteligente y con los hombres así, casi siempre es posible entenderse.
¿Con qué mensaje venia la Secretaria de Comercio?, ya era posible suponerlo. Lo dijo, cuando al comentar las medidas del 18 de septiembre expresó que “…las últimas regulaciones están diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar los históricos objetivos de la política del presidente Obama”.
Su histórico mesianismo y la prepotencia los lleva a pensar que los demás somos tontos. Están tan acostumbrados a manipular a los otros y que les salga bien, que llegan a veces a desplegar una diplomacia tonta. Por eso su mayor reto será continuar negociando con Cuba de manera equilibrada y en igualdad de condiciones. Con respeto de su soberanía e independencia ¿Lo lograrán?
Por eso el Gobierno Cubano ha vuelto a dejar claro que no habrá reciprocidad en las negociaciones con los Estados Unidos hasta que el bloqueo no “vuele en pedazos”.
En medio de esta situación Cuba tiene el derecho a comprobar si realmente el Gobierno Norteamericano, Obama en particular, va a cumplir las promesas que ha hecho. Porque fueron las administraciones norteamericanas las que impusieron a Cuba el bloqueo y lo han mantenido hasta hoy, como ya dije, dividiéndolo en dos partes y tal vez queriéndolo utilizar como un instrumento de presión para que la Isla haga concesiones en las negociaciones. Ya se está viendo lo que he dicho. De lo contrario, ¿que es lo que están haciendo cuando se aparecen con medidas como las del 16 de enero y ahora con las del 18 de septiembre? Pidiéndonos que las aceptemos y que estemos contento, porque Obama está atacando al bloqueo. Cuando en realidad, las medidas que hasta ahora Obama ha tomado ni siquiera arañan al bloqueo. Observándose en ellas, además, la clara intención de empoderar a aquellos sectores de la sociedad cubana que, nosotros sabemos, piensan ellos que son los que podrían acompañarles en el “cambio político interno” en Cuba.
Más claro ni el agua, Obama lo dijo desde el primer día, “…no podemos continuar usando las mismas formas de hacer política y esperar que haya resultados diferentes”. ¿De qué se trata entonces? De aquello que vino a hacer la Sra. Secretaria de Comercio, cambiar las formas de hacer política.
No es poco lo que Cuba se está jugando en estas negociaciones. Se está jugando la soberanía y la independencia. Por eso, desde la Directora de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, la Directora General de Mercadotecnia del ministerio de Turismo, hasta el Presidente de la Cámara de Comercio, todos tienen el mismo discurso. Agregando al Ministerio de Relaciones Exteriores, Lo que se puede sintetizar en decir, no habrá negociaciones ante las medidas emitidas, hasta que no se levante el bloqueo.
Como si fuera poco, la Secretaria de Comercio vino con la prohibición de promover las exportaciones norteamericanas, por lo que posibles progresos sobre comercio tampoco eran esperables.
El Sr. John Kavulich, quien está al frente del US-Cuba Trade and Economic Council, dijo que la Sra. Secretaria para dar el viaje a Cuba, que el considera prematuro, debió haber esperado a que el Gobierno Cubano respondiera a las regulaciones implementadas por Obama recientemente.
Creo que el Sr. Kavulich está equivocado; Cuba sí respondió a las medidas del 18 de septiembre, pues salió un artículo bastante crítico en el periódico Granma, solo un día después de emitidas las medidas (“EE.UU. amplía algunas modificaciones al bloqueo pero mantiene los principales obstáculos”, Granma 19 de septiembre del 2015, p. 3).
Si las consideraciones críticas que se hacen en ese artículo, no son la posición del Gobierno Cubano, ¿de quiénes son? Al Sr. Kavulich se le debe haber olvidado, que el periódico Granma es el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, que publica todas las opiniones oficiales del Gobierno Cubano. Pero además, el Sr. Kavulich puede apelar a la web, a los blog cubanos, que no pocas veces se adelantan a la Prensa Oficial, porque no tienen que solicitar permiso para publicar nada, lo que le permitiría sintonizar con bastante rapidez con lo que se está discutiendo en determinados momentos.
Si el Sr, Kavulich quiere decirle a la Secretaria, que se adelantó, es su asunto. Pero podía o no haberse adelantado y yo auguro que iba a ocurrir lo mismo que ha ocurrido. Irse con las manos vacías.
En su artículo, más adelante, el Sr. Kavulich dice:
“En septiembre, los Departamentos de Tesoro y Comercio autorizaron que organizaciones religiosas y educativas así como compañías de telecomunicaciones o de viajes, entre otras, pudieran abrir oficinas y cuentas bancarias en la isla. También eliminaron otras trabas para que ferrys, cruceros y aerolíneas establezcan servicios regulares en Cuba”.
Más adelante se queja de que el Gobierno Cubano no ha reaccionado a tales medidas, que según el Sr. Kavulich no debilitarían sus posiciones y sería positivo para la economía de la Isla, pues una mayor presencia de compañías estadounidenses ayudaría también a establecer mayor credibilidad ante acreedores internacionales.
Esas declaraciones del Sr, Kavulich son la expresión más clara de que no entiende casi nada de lo que está ocurriendo en las relaciones entre ambos países en estos momentos.
Además, respetamos la apreciación personal del Sr.Kavulich de que las medidas no debilitarían las posiciones cubanas. Pero no creo tenga la razón en ello. Pues ¿Por qué el Gobierno Cubano tendría que aceptar tan limitadas medidas, unilaterales, sólo para empoderar a una parte de la población cubana? ¿Por qué el Gobierno cubano tendría que aceptarle a Obama que no ponga en práctica sus prerrogativas ejecutivas para aliviarla del bloqueo que Cuba continúa sufriendo, si Obama cuenta con la capacidad para hacerlo?
Además, Cuba hasta ahora, nunca ha disfrutado de la credibilidad que le daría ante los acreedores internacionales la presencia de las compañías estadounidenses, ¿Por qué tendría que cambiar esa credibilidad ahora haciéndole concesiones a Obama de aceptarle medidas que le benefician de manera tan insuficiente?
Sr. Kavulich de lo que se trata es de que Cuba no va a aceptar medidas de Estados Unidos que no vayan directamente dirigidas a erosionar el bloqueo. De eso es de lo que se trata. No medidas que solo ponen “curitas de mercuro cromo”, que no sirven para aliviar en nada un bloqueo que ya dura más de 55 años; ahora con embajadas funcionando y Obama con sobradas prerrogativas ejecutivas, que le dan la posibilidad de aparecerse con algo menos poco serio que las recientes medidas del 18 de septiembre.
Se lo voy a decir de otra manera. Mientras Obama no tome medidas que realmente vayan erosionando seriamente el bloqueo, aceleradamente por demás, Cuba, estoy seguro, no va a prestar atención, ni reaccionar ante medidas tan limitadas, unilaterales, y dirigidas solo a aquellos sectores que Obama quiere empoderar. Que son los que les ayudarían en su plan de subversión política, para hablar más claro. Como lo son las medidas de enero y del 18 de septiembre del 2015.
Obama le da” la vuelta a la noria” y no ha sido capaz siquiera de acabar de quitar la leoninas normas que han regido el comercio sui generis entre ambos países hasta ahora. ¿Puede Obama, poner de manifiesto buenas intenciones, cuando ni siquiera es capaz de quitarnos el comercio que hemos venido realizando, sin créditos, pagando cash antes de que las mercancías lleguen a Cuba, mercancías que no pueden traer los barcos cubanos y dentro de cuyo proceso, no puede la Isla vender nada a los Estados Unidos? No creo que Ud. sea, con todo respeto, un “iluso” como para no poder explicarse por qué Cuba ha disminuido ese comercio y yo pienso lo continuará disminuyendo hasta hacerlo cero, virándose hacia otros mercados no tan cercanos pero sí mas lógicos, económicamente hablando.
Si como Ud. declara Cuba está utilizando la baja y tal vez eliminación de ese comercio como un mecanismo de presión, no contra los empresarios en realidad, sino contra el Gobierno Norteamericano, para que se exija al Congreso la eliminación del Bolqueo, no el embargo (borre el eufemismo), está en su pleno derecho de hacerlo. ¿O es que no podemos ni defendernos? Pues como dijo Igarza “…no es que no queramos comprarle a Estados Unidos, es que las medidas impuestas nos afectan demasiado”.
Cuba, al mismo tiempo, sí ha aceptado más vuelos chárters, pero lo que no está dispuesta aceptar es que las operaciones de Estados Unidos sean directas y omitan los canales cubanos establecidos.
Por eso los funcionarios cubanos reaccionaron a la visita de la Secretaria, señalando que “casi todas las medidas que se han flexibilizado se dirigen al sector privado”. En tal aspecto Cuba no está en desacuerdo, pero lo que Cuba no aceptará nunca, es que tales operaciones omitan los canales establecidos en su economía para hacerle concesiones a Estados Unidos. La misma información que cita a Kavulich reconoce:
“En enero, la administración de Obama dictó regulaciones que autorizan determinadas exportaciones a los trabajadores por cuenta propia en Cuba. Sin embargo, cualquier exportación a la isla solo puede ser procesada a través de empresas estatales, lo cual ha impedido en la práctica el impacto de esa medida.

“Estas circunstancias no serán modificadas en el futuro inmediato, según indicó la funcionaria, quien agregó que “en cuanto a las telecomunicaciones, ETECSA tiene exclusividad en ese sector y revertir esto, sería alterar lo que hoy tenemos aprobado para realizar concesiones a los Estados Unidos”.
Y como para que los norteamericanos no crean que nos tienen argollados:
“Mientras, empresas de otros países continúan haciendo negocios con ETECSA sin temor a la competencia de compañías estadounidenses”.
Cuba continuará manejando esas alternativas de negociación que impiden que Estados Unidos crea que Cuba no tiene otras alternativas de comercio. Por lo que es Estados Unidos, quien sigue con la misma, poniendo trabas a Cuba, que evita que los hombres de negocio norteamericanos se acerquen a Cuba. ¿Hasta cuándo tendrán que esperar los hombres de negocio en los Estados Unidos, sacrificando sus intereses económicos, por los intereses políticos de Obama?
Cuba ha esperado más de 50 años para negociar sus relaciones con Estados Unidos, pero no va a aceptar presiones, con tal de lograr buenas reacciones con el vecino del Norte. Nunca lo hizo, en las peores circunstancias, ¿Por que tendría que hacerlo ahora?
No van a lograr asustar a Cuba con que los negocios no van a estar esperando; o que Obama ha tomado mucho riesgo político; que las compañías se van a cansar de visitar a Cuba, teniendo muchos otros mercados; que a Obama le queda poco en el cargo.
Esas son todas presiones para Obama, no para Cuba, que las ha tenido que sufrir siempre. Es Obama el que puede sufrir las presiones del capital para venir a Cuba; la competencia que ya se siente por el mercado cubano; el interés del capital que no se encuentra en Cuba con la competencia del capital norteamericano; las presiones del capital cubanoamericano por no quedar al margen de las oportunidades en la Isla, etc.
Por su parte, Ted Piccone, investigador principal de Brookings Institución y experimentado observador de las relaciones EEUU-Cuba, comparó las negociaciones entre ambos países a “una danza de elefantes”. Dice este Señor:
“Estados Unidos finalmente se está moviendo hacia la pista de baile, de un modo bastante ágil, para estimular el progreso hacia un aterrizaje suave en Cuba”, observó. El gobierno de Castro, por otra parte, actúa como el “bailador tímido, y se está moviendo muy lentamente para no poner en peligro su posición en casa mientras también continúa cortejando a otros candidatos extranjeros”
Yo diría que quien único está bailando esa danza y con la cuerda floja, es Estados Unidos. Pues Cuba no tiene nada que la obligue a la aceptación de medidas que no vayan en la dirección de sus intereses.
El Sr.Piccone debiera estar de este lado del estrecho de La Florida, para ver si de verdad Obama se está moviendo bastante ágil. Esa agilidad no es real sino solo aparente, engañosa. No lo está haciendo, Obama no se está moviendo ni siquiera lenta y firmemente. Pues si en realidad quisiera moverse rápido adoptaría medidas más inteligentes, aceptables por parte de Cuba, dado que estas últimas debieran cumplir con los requisitos de erosionar el bloqueo. Mientras que lo que se observa es que Obama adopta medidas muy limitadas, unilaterales y llenas de una carga política que Cuba no puede aceptar.
Es verdad que Cuba se está moviendo tímidamente, pero ello responde al peligro que observa en las medidas de Obama, que no ofrecen confianza, no se le ven los beneficios reales a corto plazo para Cuba, vistas como un todo, no como Obama quiere verla.
Creo que sí, hay una danza de elefantes, también es cierto que se incrementa el impulso interno y externo de cambiar la política hacia Cuba, pero Obama no está actuando en correspondencia con ello. Está actuando para aplastarnos. Que abra las inversiones norteamericanas, a ver qué pasa. Que no continúe tratando de mover la “pacotilla de la pequeña y mediana propiedad privada” y que se decida finalmente a poner a Cuba realmente ante el reto de recibir al capital norteamericano ¿Por qué no lo hace? No lo hace porque Obama sabe que Cuba no le tiene miedo al capital norteamericano, porque sabe que no creemos que todo el que venga de Estados Unidos va a venir bajo la sobrilla de su proyecto subversivo. Porque sabe que eso sería lo que en realidad beneficiaría a la economía cubana, recibir las inversiones norteamericanas. Las que serian recibidas sin ponernos paranoicos. No lo hace porque Obama quiere entretenernos con medidas de medio corte, que son las que realmente les benefician para llevar adelante su proyecto subversivo, mientras impide que la economía cubana vaya adelante.
Obama, como el elefante más pesado, pudiera imponerle un ritmo a las negociaciones que ahora no tienen, pero no tienen ese ritmo porque Obama selecciona mal las medidas. Si de verdad adoptara medidas en las que se viera el interés de Obama por verdaderamente erosionar el bloqueo, rápidas, no unilaterales, mutuamente ventajosas, como decimos en Cuba, “otro gallo cantaría”. Y lo que más puede hacernos dudar de cuáles son las verdaderas intenciones del Presidente, es que Obama cuenta con las prerrogativas necesarias, para hacer las cosas de otra manera. Y no lo hace.
Que su Santidad Francisco me perdone, pero Obama parece venir con el mismo engaño de la “Resolución Conjunta”, “La Enmienda Platt” “La Politica de la Fruta Madura”, la imposición de medidas unilaterales. Y tal cosa a los cubanos, nos recuerda mucho la historia de cuando a finales del siglo XIX perdimos la independencia, después de haber luchado por ella más de treinta años y tuvimos entonces que luchar sesenta años más para recuperarla en 1959. Ahora no estamos dispuestos a perder nuestra independencia, ni la soberanía, pésele a quien le pese y cuéstele a quien le cueste.
Octubre 11 del 2015.