#Cuba Para amanecer con un abrazo del mar (+Fotos) #Matanzas #325AniversarioMatanzas

Como capricho de la naturaleza el matancero amanece siempre con un abrazo del mar y se mantiene aferrado a él, aunque pasen los años y sus velas cambien de rumbo. Hay quienes necesitan sentir la brisa de la bahía cuando cae la tarde, o contemplar sus aguas serenas para hablarles de secretos que solo ellas conocen.

Así es la bahía de Matanzas, la musa perfecta de los poetas enamorados y fiel testigo del tiempo. Nunca pasa desapercibida, pues dibuja de azul el paisaje con una belleza auténtica, símbolo de la identidad de los yumurinos.

Ubicado en la costa norte de la provincia, este accidente geográfico, frente a las actividades industriales en sus márgenes y el dinamismo urbano, requiere del cuidado ambiental de todos al recibir cargas contaminantes de forma directa e indirecta y encontrarse afectado su ecosistema costero-marino.

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Bahía de Matanzas

MIRAR LA BAHÍA POR DENTRO

La Universidad de Matanzas (UM) trabaja en la sostenibilidad ambiental de la rada a partir de una serie de diagnósticos para conocer su estado, efectuados por estudiantes de diferentes carreras, tesis de postgrados y en el propio laboratorio de la UM donde se investiga la calidad del agua.

El Dr.C Juan Alfredo Cabrera Hernández, coordinador del proyecto Costatenas de la UM, expresa que la bahía mantiene un estado ambiental favorable, los niveles de contaminación no son alarmantes, incluso apenas sobrepasan las normas y parámetros físico-químicos y biológicos, según los monitoreos realizados.

“El hecho de ser una bahía abierta de amplio intercambio con el mar, con su desembocadura más ancha que su seno, una profundidad que rebasa los 700 metros y la circulación de corrientes, reforzada con la llegada de los ríos, condicionan un alto nivel de autodepuración que le garantiza ser una de las menos contaminadas de Cuba”, explica el geógrafo.

No obstante, se evidencia el derrame de residuales sólidos y líquidos en puntos donde las empresas estatales vierten directamente hacia ella y de forma indirecta a través de las cuencas hidrográficas: San Juan, Yumurí y Canímar. Además del vertimiento de desechos por parte de la población.

El especialista refiere que “puntualmente existen zonas con niveles preocupantes de contaminación, por ejemplo, la desembocadura del río San Juan y la playa El Judío, dichos lugares presentan restos tóxicos orgánicos provenientes del Combinado Cárnico Reynold García que pueden afectar las aguas superficiales.

“Las industrias deben resolver el problema de residuales líquidos mediante sus sistemas de tratamiento, que en general se comportan bien excepto en algunos casos críticos como el Cárnico. También se debe educar a la población para que contribuya al manejo adecuado de los desechos sólidos, en esto ocupa un papel fundamental la labor de servicios comunales”, insiste.

                 PARA FRENAR LA CONTAMINACIÓN

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Los márgenes del río Yumurí

Actualmente la bahía de Matanzas posee 45 fuentes contaminantes, de ellas 34 indirectas y 11 directas. Según Arianna Sánchez Colón, especialista principal de la Oficina de Regulación y Control Ambiental, quienes mayor carga de residuales pueden aportarle a la bahía de forma directa son la Termoeléctrica, la Comercializadora de Combustible, el Grupo Electrógeno José Martí, la Rayonitro, Transcupet, el Taller de Ómnibus Nacionales, Centro de Elaboración Allende y áreas comunitarias como la zona baja de Versalles, la Marina y Pastorita.

La descontaminación de las bahías, entre ellas la de Matanzas, forma parte de un programa priorizado para proteger el patrimonio natural, dirigido por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, quien luego del diagnóstico en una etapa inicial chequea sistemáticamente el cumplimiento de los planes de acción de cada entidad.

“En estos momentos trabajamos porque estos tengan un carácter integral, ya que en un mismo centro pueden coincidir varios programas, por ejemplo la erradicación de contaminación a la bahías y el correspondiente a las fuentes de abasto”, declara Sánchez Colón.

Al decir de la especialista muchas de esas entidades estatales muestran una gran compromiso por parte de sus ministerios, tienen certificado su sistema de gestión de la calidad y poseen estrategias ambientales, pero aún falta mucho por hacer en cuanto al fortalecimiento de la disciplina tecnológica desde el punto de vista empresarial y regulatorio, se trata de un trabajo constante y de todos los meses.

Por otra parte, Gustavo Adrián Chávez Rodríguez, especialista del Citma en la esfera de desechos peligrosos, subraya que se avanza en el tema de gestión y control para evitar el derrame de productos perjudiciales como hidrocarburos, la granalla residual de la termoeléctrica y el residuo líquido de anatomía patológica proveniente de los hospitales.

“La comercializadora no vierte en estos momentos porque posee un sistema de recolección, constituye la única entidad autorizada para recoger el aceite usado en la provincia, en el caso de Materia Prima almacena las baterías y chatarras, mientras que no existe un destino final para los bombillos fluorescentes y neumáticos, las entidades deben almacenarlos”, agrega Chávez Rodríguez.

Alejandro Bacallao Expósito, especialista en gestión ambiental, comenta que resulta muy frecuente que los microvertederos próximos a los ríos lleguen a la bahía por la acción de las lluvias. Además, muchos de los hogares situados en la periferia de los cauces no cuentan con sistemas de drenaje y vierten sus residuales albañales.

¿UN ECOSISTEMA SALUDABLE?

Específicamente la bahía de Matanzas no solo sufre los embates de la contaminación, pues las actividades humanas concentradas en la zona han generado desde hace varias décadas, intensas afectaciones al ecosistema costero, como la deforestación.

Al respecto Cabrera Hernández manifiesta que “hoy la bahía carece de la vegetación original en su zona costera, problema identificado en el diagnóstico. A los ecosistemas les falta el manglar que caracterizaba la desembocadura fluvial y cumplía la importante función de regular las inundaciones. De igual forma, se ha perdido el uveral en las playas, por ejemplo, en la zona del Tenis y Allende”.

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                                          Playa El Tenis

Las escasas acciones de reforestación en estas áreas de la costa norte constituyen un punto crítico, dada la imperiosa necesidad de detener la erosión. Resulta vital acometer con más fuerza este proceso y que no quede solo ahí, pues luego debe pasar a la fase de restauración, se trata de sembrar y reconstruir el ecosistema.

En opinión del estudioso, la vegetación protege y sedimenta a la arena. Casi todas las playas de Matanzas están perdiendo arena en grandes cantidades. También desde el punto de vista recreativo la vegetación constituye un lugar de esparcimiento para los bañistas y aporta sombra ante las intensas radiaciones solares.

                            LA CLAVE: CONCIENCIA AMBIENTAL

Si bien existe un programa para el manejo de la zona costera con respaldo del gobierno local, aún resulta insuficiente la conciencia ambiental en el ciudadano común, factor que pone en riesgo la protección de esa bahía que todos desean ver sana.

La responsabilidad debe ser compartida, por eso adquiere gran importancia la participación de cada poblador. En este sentido los proyectos comunitarios juegan un rol fundamental al promover la educación ambiental en las familias.

Tal es el caso del proyecto que tiene lugar en las áreas aledañas al Restaurante Bahía donde concurren bañistas durante los meses de julio y agosto. Allí un equipo perteneciente a la Red de Educadoras y Educadores Populares en Matanzas junto a diferentes autoridades, crean conciencia ambiental mediante técnicas participativas.

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El proyecto medioambiental de la Red de Educadoras y Educadores Populares en Matanzas inculca en los más jóvenes el amor a la naturaleza

Para Magalys Menéndez Peñate, coordinadora del proyecto, las acciones de limpieza del fondo marino con ayuda de los buzos, el diálogo entre los bañistas, los mensajes ambientales dedicados a los niños, constituyen una forma atractiva de sembrar ese interés por el cuidado de su bahía.

“Este intercambio posibilita el diagnóstico del comportamiento socioambiental de quienes se encuentran en el área y permite que posteriormente, se propongan soluciones ante los diferentes problemas detectados”, apunta la psicóloga.

Menéndez Peñate destaca que la implicación de diversos organismos en la actividad es un elemento clave para lograr el vínculo entre todos los actores sociales y que ellos formen parte de las soluciones ambientales.

“Sin embargo algunas entidades nunca asisten, incluso luego de hacer reiteradas convocatorias, entre ellos Gastronomía, lo cual muestra que no se encuentra dentro de sus prioridades la incorporación a este tipo de iniciativas, donde además de ser beneficiarios de los recursos naturales, contribuimos a preservarlos”, expone.

La bahía de Matanzas necesita de todos para que en ella se desarrollen las actividades urbanas, industriales, portuarias y recreativas, sin amenazar la magia de siglos. Solo así seremos merecedores de ese eterno abrazo del mar.

 

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