¿Por qué el Día del campesino cubano?

niceto-fidel-anap

Niceto Pérez era un campesino que se niega a vender su tierra a los geófagos. Resiste presiones de testaferros y guardias rurales. Y el 17 de mayo de 1946 asesinos a sueldo lo ultiman en su finquita, en la zona realenga de El Vínculo, en la provincia de  Guantánamo, al extremo oriente de Cuba. Por tal motivo en esta fecha se celebra el Día del campesino cubano y constituye una fecha muy especial para los hombres y las mujeres del campo.

 Ley de Reforma Agraria

El reconocimiento definitivo a la memoria de Niceto Pérez fue realizado por decisión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al escoger este día, el 17 de Mayo de 1959, para promulgar la Ley de Reforma Agraria, hecho que sucedió en La PlataSierra Maestra, lugar donde radicó la Comandancia del Ejército Rebelde durante la guerra liberada contra el gobierno de Fulgencio Batista.

La Primera Ley de Reforma Agraria es la más trascendente de las rubricadas tras el triunfo de la Revolución cubana. A partir de ese momento las tierras comenzaron a pasar a manos de sus verdaderos dueños, los campesinos cubanos, y se materializaba uno de los postulados de La Historia me Absolverá.

El significado de tan importante acontecimiento crece con los años. Para Cuba, país en el que entonces subsistían formas semifeudales de producción en el campo, con predominio del latifundio y monoproductor en lo fundamental, con millares de campesinos viviendo en condiciones infrahumanas, sin tierras o sujetos a la práctica criminal del desalojo, con decenas de miles de obreros agrícolas sin empleo, la Reforma Agraria era una necesidad elemental para su despegue económico.

Era, además, un compromiso moral con el campesinado cubano y los trabajadores agrícolas de nuestro país, que tan destacado papel desempeñaron siempre en las luchas por las causas justas de nuestro pueblo: en las guerras de independencia, en los combates por la justicia social y por la liberación nacional, especialmente como colaboradores o integrantes del Ejército Rebelde. Era una promesa de los hombres que fueron a dar su sangre y su vida en la acción revolucionaria del 26 de julio de 1953, “para que Martí siguiera viviendo en el alma de la Patria“. La Ley consagró el principio de que la tierra es de quien la trabaja y benefició de un tirón a 100 mil productores pequeños. Siendo tan justa y necesaria, histórica, moral, social y económicamente, que incluso incrementaría el mercado interno, fue sin embargo fuertemente combatida por la oligarquía nacional y el imperialismo norteamericano. Es que una y otra tenían intereses comunes; cualquier medida destinada a transformar la situación agraria los afectaba. En Cuba había empresas yanquis que tenían 264 mil hectáreas de tierra, 200 mil, 130 mil, 70 mil¼.

La ANAP

Quince años después del asesinato de Niceto, dueños ya de su destino y de sus tierras gracias a la Revolución,  los pequeños propietarios agrícolas cubanos se reúnen el 17 de mayo de 1961 para homenajear su rebeldía y constituir la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

La ANAP tiene sus antecedentes históricos en la Asociación Nacional Campesina de Cuba, fundada por Romárico Cordero en la neocolonia; en la asamblea de cosecheros de café convocada por Fidel el 25 de mayo de 1958 en las Vegas de Jibacoa, Sierra Maestra, y en el Congreso Campesino en Armas convocado por Raúl en el Segundo Frente el 21 de septiembre siguiente.

En el Reglamento General de la ANAP se define que “por voluntad y decisión expresa del campesinado cubano, es la organización de masas de los cooperativistas, campesinos y sus familiares, cuyos intereses económicos y sociales se corresponden con el desarrollo armónico de la construcción del Socialismo; sus proyecciones están basadas y orientadas hacia el cumplimiento de la política agraria de la Revolución”.

La ANAP agrupa hoy día a más de 300 mil asociados.

Anuncios

Líderes mundiales felicitan a Miguel Díaz-Canel .

evo-morales-miguel-diaz-canel-cuba-bolivia-580x330

Líderes y organizaciones de varias naciones felicitaron a Miguel Díaz-Canel por su elección como presidente de Cuba y reiteraron su respaldo al proceso revolucionario en la Mayor de las Antillas.

Poco después de conocerse la nueva dirección cubana, el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, congratuló a la nación caribeña “por el desarrollo impecable, democrático y participativo de designación de sus autoridades legislativas y ejecutivas”.

Además, expresó “su profunda admiración y emotivo reconocimiento hacia el general de Ejército Raúl Castro, por la íntegra conducción de su pueblo en los últimos años, consolidando la independencia, el progreso y el proyecto socialista”.

“El presidente Díaz-Canel y Cuba cuentan con el apoyo irrestricto del presidente Maduro y de la Revolución bolivariana, para enfrentar los desafíos y batallas por la justicia social y el desarrollo humano en este convulso mundo, en los meses y años por venir”, señala un comunicado de la cancillería del país suramericano.

Por su parte, el mandatario chino, Xi Jinping, reafirmó la amistad entre su pueblo y el cubano y expresó el deseo de profundizar los lazos con la nueva dirección de la isla.

Xi destacó que la fraternidad cultivada por Beijing y La Habana ayudó a superar grandes obstáculos y sirvió de motor impulsor de relaciones bilaterales sólidas.

Asimismo, se comprometió a trabajar con Díaz-Canel para profundizar los nexos, ampliar la cooperación y conquistar futuros logros que contribuyan a honrar más la amistad de los dos Estados.

El presidente chino envió un saludo al primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, y se comprometió a mantener un estrecha comunicación con él en favor de elevar a un nivel superior los lazos binacionales.

Evo Morales tampoco quiso pasar por alto la histórica elección del político villaclareño al frente del gobierno cubano y compartió en su perfil de Twitter una foto de ambos juntos con el siguiente mensaje:

“Saludamos al hermano Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez, elegido democráticamente Presidente de Consejo de Estado por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. Es la garantía de la profundización del legado revolucionario del Comandante Fidel Castro, su hermano Raúl y pueblo cubano”.

Igualmente, el líder del Estado Plurinacional de Bolivia, felicitó a Raúl y destacó su influencia histórica:

“Saludamos y felicitamos al hermano Comandante Raúl Castro, que por 10 años, fue presidente del Consejo de Estado y de Ministros, de la hermana Cuba. Destacamos como generoso e insuperable su aporte a la Revolución antiimperialista que empezó con el Comandante Fidel Castro en 1953”.

Otra personalidad internacional que dedicó elogios al nuevo mandatario cubano y a la Revolución fue Rafael Correa, expresidente de Ecuador:

“Un gran abrazo a ese gran amigo de Ecuador y de la Revolución Ciudadana, Miguel Díaz-Canel, flamante presidente de nuestra heroica Cuba. Todo nuestro cariño al Comandante Raúl Castro. Muchas gracias por todo, en nombre de la Patria Grande. ¡Hasta la victoria siempre!”

También a través de la red social Twitter, los presidentes de México y Panamá felicitaron a Miguel Díaz-Canel por su elección como nuevo Jefe de Estado cubano.

“Mexico felicita a Miguel Díaz-Canel por su elección como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de #Cuba 2018-2023”, escribió Enrique Peña Nieto, mandatario azteca.

Mientras que el líder panameño, Juan Carlos Varela señaló: “Nuestras felicitaciones a Miguel Díaz-Canel, quien hoy asume su mandato como Presidente de Cuba. Seguiremos estrechando los lazos de amistad entre Cuba y Panamá”.

En tanto, congresistas peruanos saludaron la elección de Díaz-Canel y le desearon éxitos en su gestión gubernamental.

Por su parte, medios nicaragüenses, ticos y bolivianos destacaron la trayectoria política del mandatario y resaltaron la obra de la generación histórica de la Revolución.

(Con información de Prensa Latina/ Cubadebate)

#Cuba Girón, lección para un imperio #PorCuba

La invasión mercenaria a Playa Girón en 1961 pasó a la historia como la primera gran derrota del imperialismo estadounidense en América Latina, un hecho que selló el compromiso de los cubanos de construir un proceso social diferente en la isla caribeña.

El acto de odio y prepotencia fue organizado por Estados Unidos y su efecto solo duró apenas 68 horas por la resolución de un pueblo dispuesto a darle una lección de dignidad y respeto al país más poderoso de todos los tiempos.

Tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y otras entidades norteamericanas de seguridad priorizaron en sus agendas los planes y acciones desestabilizadores contra la mayor de las Antillas.

Washington empleó cuantiosos recursos en esos menesteres, en especial en la creación y el aseguramiento logístico de un foco de bandas contrarrevolucionarias en las montañas del centro de Cuba, muy cerca del lugar donde se produjo el desembarco.

Empero para el momento de la invasión ya esa fuerza había sido puesta fuera de combate por los batallones de milicianos obreros, campesinos y estudiantes.

Ante el crucial peligro, en octubre de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro convocó a la juventud cubana a prepararse de manera voluntaria en un breve período de tiempo para defender el proceso de cambios iniciado en el país.

En aquel entonces se comenzó adquirir las primeras armas antiaéreas procedentes del extinto campo socialista.

Raúl Castro visitó en julio de 1960 Checoslovaquia y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y firmó varios acuerdos militares, y para noviembre de ese mismo año, presidió la entrega de armamentos a los batallones de milicianos.

Entre los ingenios obtenidos estaban fusiles, ametralladoras, medios antiaéreos, obuses, morteros y lanzacohetes, comprados con los fondos obtenidos de una campaña popular denominada Armas para defender la Revolución.

En las filas de lo que sería el futuro cuerpo de Artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ingresaron muchos jóvenes, algunos de ellos adolescentes de sólo15 años de edad.

Previo al ataque a Playa Girón, el 15 de abril de 1961, a las 06:00 (hora local), fueron atacados sorpresivamente tres aeropuertos cubanos: Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, por ocho aviones caza bombarderos B-26, rotulados con las insignias de la fuerza aérea nacional, que despegaron desde el aeródromo nicaragüense de Puerto Cabezas.

El objetivo de la misión era generar confusión mientras intentaban destruir en tierra la maltrecha aviación de combate, acción frustrada por la oportuna orden de Fidel Castro de desconcentrar la técnica.

Este hecho de sangre –que también se inscribe en la historia del terrorismo de Estado contra la mayor de las Antillas– dejó el lamentable saldo de siete muertos y más de 50 heridos.

Un día después, en el sepelio a los caídos en defensa de la nación; el Comandante en Jefe Fidel Castro habló a un pueblo congregado en la céntrica esquina de 23 y 12, en la capitalina barriada de El Vedado.

No fue un discurso, era un tributo y al mismo tiempo un compromiso de Fidel con las víctimas del cruel bombardeo por lo que proclamó ante el mundo el carácter socialista de la naciente Revolución cubana.

En esa ocasión el Comandante en Jefe expresó: ‘…y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos, y que esa revolución socialista la defendemos con esos fusiles, y que esa revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores’.

Soldados y milicianos con fusiles en alto junto a trabajadores y pueblo en general aprobaron las palabras del destacado líder, y ratificaron su disposición de defender el proceso social iniciado en 1959 hasta la última gota de sangre.

Fidel denunció la inminente invasión a la isla, organizada por el gobierno de Estados Unidos.

En ese sentido advirtió: ‘el ataque de ayer fue el preludio de la agresión de los mercenarios, el ataque de ayer, que costó siete vidas heroicas tuvo el propósito de destruir nuestros aviones en tierra, mas fracasaron, solo destruyeron tres aviones, y el grueso de los aviones enemigos fue averiado o abatido…’.

Tal como lo predijo, en la madrugada del 17 de abril de 1961 un grupo entrenado, pertrechado y financiado por la Casa Blanca desembarcó por Playa Girón y Playa Larga.

Ante la resistencia de los cubanos, en menos de 72 horas los mercenarios fueron aniquilados de manera aplastante, convirtiéndose la invasión a Playa Girón en la primera gran derrota del imperialismo en América Latina.

La invasión fue el bautizo de fuego de la naciente artillería cubana, la cual escribió su página de gloria en la historia patria con la sangre de jóvenes como Nelson Fernández, de 14 años de edad; Rolando Valdivia, de 15; Juan Domingo Cardona, de 17; y Hugo Rivero, de 20, mientras que otros 23 milicianos resultaron heridos

Junto a los artilleros estuvieron también los miembros del joven Batallón de la Policía Nacional Revolucionaria y los milicianos, y el pueblo en general, quienes propinaron así la primera gran derrota de Estados Unidos en América Latina.

Tomado de: http://www.cubainformacion.tv/index.php/historia/79073-giron-leccion-para-un-imperio

Palabras de Miguel Diaz Canel al ser elegido Presidente del Consejo de Estado de #Cuba.

El pueblo ha elegido a personas humildes, trabajadoras y honestas como genuinos representantes, afirmó.

Las elecciones generales que concluyeron hoy resultan una contundente victoria de la unidad del pueblo cubano y expresión de compromiso de la defensa de la obra revolucionaria en momentos de incertidumbre en el planeta.

Seremos fieles al ejemplo del legado de Fidel y al valor y enseñanzas de Raúl, quien ha preparado conducido y liderado este proceso con sobrados méritos, lo cual avalan que se mantiene al frente de la vanguardia política.

Sigue siendo nuestro Primer Secretario del Partido, como referente para cualquier comunista y revolucionario porque Cuba lo necesita, orientando, enseñando y siempre presto a enfrentar al imperialismo ante cualquier intento de cualquier agresión.

Raúl, como cariñosamente lo llama el pueblo, es el mejor discípulo de Fidel y ha aportado a la ética revolucionaria, la labor partidista y conducción del gobierno.

En su dimensión de estadista, forjando consenso popular, ha estado al frente de cambios como parte del proceso de perfeccionamiento del modelo económico cubano. Calladamente logró la liberación de nuestros cinco Héroes cumpliendo la promesa de Fidel de que volverán.

Hablo en nombre de todos los cubanos y cubanas que asumimos esta responsabilidad, lo hago con toda la conciencia de que no estamos iniciando una legislatura más.

Cuando cumplo con honor y emoción esta responsabilidad, dedico mi primer pensamiento a la generación histórica. Cuba espera que seamos como ellos, capaces de luchar desde el primer combate.

Con la convicción de que todos los revolucionarios desde cualquier trinchera seremos fieles al legado de Fidel y a las enseñanzas de Raúl, líder actual del proceso revolucionario cubano.

Raúl se mantiene por méritos propios al frente de la vanguardia política. Con firmeza y temple ha encabezado los principales acontecimiento de los últimos años, la presidencia protémpore de la Celac, contribuyó de manera decisiva al éxito de la firma de Paz en Colombia. Todavía nos estremece su voz conmocionad en la Cumbre de las Américas en Panamá; ese es el Raúl que conocemos admiramos y queremos. El rebelde que participó en la primera marcha de las antorchas. El Raúl combatiente que asumió diversas responsabilidades durante la lucha, el que cumplió prisión en Isla de Pinos y desembarcó en el Granma. El Raúl jefe militar desarrolló experiencias organizativas y de gobierno. El Raúl al frente del Minfar, el dirigente político con los oídos bien pegados a la tierra y que con entereza nos convoca a que sí se puede.

Conozco de la expectativas y preocupación de nuestro pueblo, pero contamos con la fuerza y sabiduría del pueblo, el Partido, las ideas de Fidel, Raúl y de José Ramón Machado Ventura, como segundo secretario del Partido y con la fuerza y el prestigio, la ejemplaridad de un ejército fundado por ellos, el pueblo uniformado.

El compañero Raúl como Primer Secretario del PCC encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el futuro de  la nación.

Los cambios los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano

La política exterior cubana se mantendrá inalterable, Cuba no negociará principios ni aceptará condicionamientos, jamás cederemos ante presión ni amenaza y los cambios los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano, subrayó.

Expresó que es de enorme responsabilidad la tarea de esta legislatura y por eso reclama el  apoyo de todos los que ocupan cargos de dirección a todos los niveles.

Más que todo confío en el apoyo decisivo del pueblo cubano, sin el cual no es posible avanzar, recalcó.

No vengo a prometer nada como jamás lo hizo la Revolución, vengo a entregar el compromiso de trabajar, insistió.

Enfrentaremos la amenazas del poderoso vecino imperialista, no hay espacio para desconocer el legado de tantos años de lucha en Cuba, solo cabe dar continuidad a la obra de las generaciones actuales y la fundadora, sin ceder ante presiones, sin miedo y sin retroceso, sin renunciar a la soberanía e independencia, destacó .

En esta legislatura no habrá espacio para los que aspiran a la restauración capitalista, sino que  defenderá la Revolución y continuará el perfeccionamiento del socialismo, recalcó Díaz Canel.

Nos corresponde sacar experiencias, evitar improvisaciones, reflexionó.

En cuanto al servicio público puntualizó que es necesario evitar las demoras y los incumplimientos que irritan a la población y siembran pesimismo. En todos los organismos e instituciones debemos actuar en defensa de la unidad, la disciplina y exigencia para que las potencialidades presentes en la sociedad se expresen en resultados de crecimiento, desarrollo y prosperidad, añadió.

En nombre de los elegidos afirmó que nunca fallarán a la confianza depositada en ellos y a los que por ignorancia y mala fe dudan de quienes asumen, recalcó que la Revolución sigue y seguirá viva, con sentido del momento histórico.

A continuación leyó el concepto de Revolución legado por Fidel.

Recordó que la Revolución continúa su curso sin una sola ausencia, porque hasta nuestros muertos nos acompañarán en las horas cruciales.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros subrayó que afuera hay un mundo que nos mira con más interrogantes que certezas y que por demasiado tiempo ha recibido el mensaje equivocado de que el proceso revolucionario en Cuba termina con sus guerrilleros.

Llamó entonces a emplear las bondades de las nuevas tecnologías y a ser más creativos en la difusión de nuestras verdades.

La Revolución sigue de verde olivo dispuesta a todos los combates, dijo.

La Revolución sigue dispuesta a avanzar sin prisa pero sin pausa en medio de un mundo minado por la incertidumbre de los poderosos.

Un día como hoy simbólico, en el que hemos compartido compromisos y convicciones, pensemos en Fidel como una manera de alimentar ese genuino sentimiento que esta dentro de nosotros, cuando decimos que Yo Soy Fidel.

Defender esta revolución con los humildes, por los humildes y para los humildes que la generación histórica nos ganó en las arenas de Girón y nos la entrega hoy invicta.

Imprescindible es exclamar ¡Patria o Muerte! ¡Socialismo o Muerte! ¡Vencernos!

Tomado de: http://www.trabajadores.cu/20180419/continua-sesion-constitutiva-de-la-asamblea-nacional-del-poder-popular-en-su-ix-legislatura/

57 años de la victoria de Girón, segunda derrota del imperialismo yanqui en Cuba.

Justo hoy, cuando la cubana Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) ratifica al compañero Miguel Díaz-Canel como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República de Cuba, se celebrará también el 57 aniversario de la victoria revolucionaria de Playa Larga y Playa Girón frente al ataque imperialista de Estados Unidos. […]

En abril de 1961, Cuba vivió dos acontecimientos muy relevantes para su Historia, y también para todos los pueblos de América Latina. Uno de ellos fue la proclamación —el día 16— del carácter socialista de la Revolución, y el otro, tres días después, lo que se entiende como la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.

Eso es lo que normalmente se dice, pero en realidad los yanquis encajaron su primera derrota con el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959. Hasta entonces y durante casi sesenta años, Cuba había sido una neocolonia norteamericana; Fulgencio Batista, apoyado por la CIA, un presidente títere al servicio del imperio; y el ejército del tirano no era otra cosa que una especie de “filial” del ejército imperialista destinado a proteger los grandes privilegios de los capitalistas yanquis en la Isla, nunca los del pueblo… Y, en la fecha indicada, todos esos elementos fueron implacablemente vencidos por un ejército popular que nació del pueblo y se desarrolló con el pueblo: el Ejército Rebelde.

Al principio el gobierno estadounidense mostró menosprecio a la Revolución. Fue incapaz de entender que, frente a sus propias narices, una revolución social podía salir hacia adelante. Pensaron que, llegado el momento oportuno, ésta sería fácil de ser destruida. Tenían en mente, quizá, a la Guatemala de Jacobo Arbenz, que fue derrocado en 1954 tras anunciar una Reforma Agraria que favorecía al campesinado guatemalteco y perjudicaba seriamente a los perversos intereses de la United Fruit Company norteamericana. Pero se equivocaron, la Revolución Cubana continuó caminando sin desviar su rumbo. Y este insólito hecho cambió el sentimiento de los gobernantes norteamericanos para con la Revolución: del simple menosprecio pasaron a experimentar un sentimiento de odio. Entonces los imperialista yanquis comenzaron a utilizar todo tipo de “herramientas” para tratar de acabar con la humillación que la permanencia revolucionaria les infligía, así como con el ejemplo emancipador que, por añadidura, ésta “exportaba” a todos los pueblos de América. Recurrieron a la guerra económica, al sabotaje y a la subversión… e incluso a la ya mencionada invasión mercenaria, materializada en Playa Larga y Playa Girón.

Así, el 17 de marzo de 1960, el por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, aprobó un plan militar elaborado por la CIA, cuyo presupuesto inicial era de 4.400.000 dólares. La finalidad del mismo no era otra que la de invadir Cuba, derrocar al gobierno revolucionario y retomar el control de la Isla.

Los mercenarios reclutados para la invasión fueron adiestrados en la isla de Useppa, muy próxima a Naples, Florida. De ahí fueron trasladados a Fort Gulick, zona del Canal de Panamá, y después a la Base Trax de Guatemala. De esta Base se les trasladó por aire a Puerto Cabezas, Nicaragua —unas 250 millas más cerca de Cuba que la última instalación—, no sin antes destruir todos los archivos de la Brigada y demoler el campo de adiestramiento y las barracas utilizadas.

El general y presidente de Nicaragua, Luis Somoza, se encargó de despedir a la expedición mercenaria. “Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro”, dijo, cuando ésta subió a bordo de los barcos próximos a zarpar rumbo a Cuba.

Reemplazado Eisenhower en la presidencia del gobierno por John F. Kennedy, fue éste quien asumió la responsabilidad de la invasión, escogiendo la fecha del inicio para el 17 de abril de 1961, tras haberla pospuesto en varias ocasiones.

El 15 de abril, como preámbulo, ocho aviones repartidos en tres escuadrillas partieron de Puerto Cabezas, Nicaragua, para bombardear el aeropuerto de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Los ataques de los aviones estadounidenses, que estaban camuflados con el emblema de la Fuerza Aérea Cubana, fueron respondidos por jóvenes artilleros, muriendo doce de ellos como resultado de la heroica defensa. Fue durante el discurso-homenaje a estos jóvenes —un día después de los citados bombardeos— cuando Fidel, ante decenas de miles de milicianos armados, proclamó el carácter socialista de la Revolución:

Eso es lo que no pueden perdonarnos: que estemos ahí en sus narices. ¡Que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!

La noche de ese mismo día —el 16 de abril— la armada de la invasión se concentró al sur de Cuba. Dos embarcaciones propiedad de la Marina de Guerra de Estados Unidos, el Bárbara J y Blagar, muy bien artillados, brindarían apoyo al desembarco.

Cerca de los navíos permanecía fondeada una agrupación de choque de la flota del Atlántico: el portahelicópteros Boxer, los portaaviones Essex y en las cercanías el Sangri La; los destructores Murray, Conway, Coney, Eaton y el Wailer. Dos submarinos navegaban frente a las costas cubanas.

La brigada comprendía 1.511 hombres, todos ubicados en los barcos, con la excepción de un batallón de infantería aerotransportadora de 177 personas —la cursiva es de Luis Báez.

La invasión se produjo en la madrugada del lunes 17 de abril. El gobierno norteamericano tenía previsto anunciar un gobierno provisional, al cual pensaban presentar después de que los invasores hubiesen permanecido 72 horas en suelo cubano. La solicitud del reconocimiento de la Organización de Estados Americanos —OEA— y la ayuda militar del exterior también entraban dentro de sus planes.

Pero los invasores no llegaron a las 72 horas previstas, como tampoco lograron el levantamiento interno pronosticado por los analistas de la CIA, ya que sucedió justo lo contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución. Siendo la respuesta del Ejército Rebelde y las Milicias rápida y contundente, a las 5:30 p.m. del miércoles 19 las fuerzas invasoras ya habían sido derrotadas.

Fidel —entonces primer ministro— dirigió las operaciones de defensa desde el mismo escenario de los combates —llegó a hundir un barco, el “Houston”, a cañonazos— y, como no se sabía los derroteros que iba a tomar la contienda, el Comandante en Jefe situó al frente de las provincias orientales, centrales y Pinar del Río a los comandantes Raúl Castro, Juan Almeida y Ernesto Che Guevara respectivamente.

A resultas de la heroica defensa, 176 revolucionarios perdieron la vida y más de 300 resultaron heridos.

1.200 invasores fueron capturados. Tratados con total corrección, buena parte de ellos fueron liberados tiempo después a cambio de alimentos y medicinas. A este respecto, la revista mexicana “Siempre” publicó:

El fusilamiento en masa, de todos los que fueron hallados con las armas en las manos, hubiera sido legal y nacionalmente irreprochable. Francia, Inglaterra, Estados Unidos… no hubiesen procedido de otra forma. El gobierno de Cuba, con el sentido de la humanidad que ningún régimen político debería tener miedo en prodigar, perdonó la vida a los traidores.

Sólo habían pasado quince meses y medio desde el triunfo revolucionario, y ya el proceso cubano había experimentado un salto cualitativo de gran importancia. En la Sierra Maestra el Ejército Rebelde luchó por el Programa del Moncada, que no era un programa socialista, aunque recogía las ideas básicas para ulteriores avances en esa dirección; pero en Girón el pueblo ya luchó y derramó sangre por el socialismo.

Hoy, 57 años después de los hechos aquí narrados, Cuba sigue siendo un país socialista.

Nemesia: símbolo de la victoria de #PlayaGirón #Cuba #SomosContinuidad — Cuba por Siempre

Pocas cubanas son tan conocidas como Nemesia Rodríguez Montano, la Flor carbonera de la que aprenden los niños en las clases de Historia y los adultos miran con veneración y respeto. Nemesia, que hoy tiene 71 años, nació y aún vive en el pequeño poblado de Soplillar, a unos kilómetros de Playa Girón, donde inexpertos […]

Pocas cubanas son tan conocidas como Nemesia Rodríguez Montano, la Flor carbonera de la que aprenden los niños en las clases de Historia y los adultos miran con veneración y respeto.

Nemesia, que hoy tiene 71  años, nació y aún vive en el pequeño poblado de Soplillar, a unos kilómetros de Playa Girón, donde inexpertos milicianos propinaron la primera derrota al imperialismo en América Latina.

Hasta el triunfo de la Revolución, la Ciénaga era uno de los lugares más pobres y olvidados de Cuba, con una población casi abandonada a su suerte y que sobrevivía de la producción de carbón vegetal. Esas paupérrimas condiciones de vida solo cambiaron después de 1959, como recuerda Nemesia cuando recibe a Radio Reloj en su modesta casa en Soplillar llena de fotos de Fidel y Raúl.

Todo lo que han visto en la Ciénaga lo hizo la Revolución, asegura.
Unos zapatos para recordar

Los zapaticos blancos, prueba acusatoria de la criminal acción del imperialismoLos zapaticos blancos, prueba acusatoria de la criminal acción del imperialismo

Todavía Nemesia no ha olvidado sus zapaticos blancos, que perforados y aún ensangrentados, son exhibidos en el Museo Memorial de Playa Girón como recordatorio a la felonía de los invasores.

Siento que contando la historia puedo ayudar a que la juventud, a que el mundo sepa lo que nos sucedió, asegura Nemesia con humildad luego de confesar que no se considera un símbolo.

Lo cierto es que en los dos últimos Congresos del Partido Comunista de Cuba, del cual es militante, ella compartió la presidencia con Fidel y Raúl, e incluso hizo un emotivo discurso para recordar la obra de la Revolución.

No fueron entonces fortuitas aquellas invitaciones a Nemesia, la Flor carbonera cuya vida resume la resistencia de los cubanos en el último medio siglo y que por eso se ha convertido en un símbolo vivo.

Tomado de: http://cuba.cu/politica/2018-04-18/nemesia-simbolo-de-la-victoria-de-playa-giron/41149

Playa Girón: trascendental victoria de pueblo.

PLAYA-GIRN---630-x-420
El 19 de abril de 1961 Estados Unidos sufría la primera derrota militar a manos de los milicianos cubanos, que junto al pueblo en armas defendió a la Revolución.

Aquella histórica victoria de 1961 se consumó en menos de las 72 horas que necesitaba Estados Unidos para establecer una cabeza de playa y así formar, reconocer un gobierno contrarrevolucionario provisional.

El plan de la invasión había sido aprobado por el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower, quien ordenó iniciar el reclutamiento de mercenarios de origen cubano, los cuales realizaron la invasión. A cada uno de ellos se le ofreció pagarles 225 dólares mensuales, más 50 adicionales por el primer hijo y 25 por los restantes.

>> Los fracasos de Estados Unidos en Cuba

El dato: Para la invasión de Playa Girón, se destinaron 4,4 millones de dólares, cifra que se multiplicó varias veces. Además se establecieron 13 campamentos de entrenamiento militar distribuidos en Guatemala, Nicaragua, Estados Unidos y sus bases militares en Puerto Rico y en zonas del Canal de Panamá.

Más de 1.500 hombres armados, tanques de guerra, artillería de campaña y 30 aviones estadounidenses invadieron el 17 de abril la Bahía de Cochinos, en la Ciénaga de Zapata, al centro de la Isla de Cuba.

El 15 de abril  de 1961 un avión ocho A-26, con bandera cubana en el fuselaje, bombardeó los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el aeródromo Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Esta operación tuvo como resultado la destrucción de menos de la mitad de la aviación cubana. El fracaso del primer bombardeo provocó la cancelación del segundo que tendría lugar el 17 de abril.

>> Publican informe de la CIA sobre invasión de Playa Girón

Ese mismo día, ocurrió el desembarco de la Brigada 2506 en Playa Girón y Playa Larga con un total de 1.200 miembros custodiados por sus buques. A pesar del avance en la zona de la Brigada 2506, no logra contar con el apoyo aéreo efectivo por parte de los Estados Unidos.

Para el miércoles 19 de abril, las fuerzas invasoras quedaron rezagadas y cercadas por las fuerzas armadas cubanas que los llevó a la rendición.

Fidel Castro junto a pobladores y combatientes cubanos durante la invasión de las tropas mercenarias a Playa Girón. Foto: Cubadebate.
Fidel Castro junto a pobladores y combatientes cubanos durante la invasión de las tropas mercenarias a Playa Girón. Foto: Cubadebate.

 

Las tropas cubanas estaban integradas por combatientes del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, pero el grueso fueron milicianos voluntarios con escasa o ninguna experiencia combativa.

El dato: La CIA había preparado dos planes para invadir Cuba por vía de la fuerza militar compuesta por exiliados cubanos, la llamada Brigada 2506. El Plan Trinidad tenía como propósito el derrocamiento de Fidel Castro, el mismo no contó con apoyo necesario. El segundo, llamado Plan Zapata planificó el desembarco mercenario por Playa Girón en Bahía de Cochinos.

Estas fuerzas, dirigidas personalmente por el Fidel Castro Ruz, no dieron un minuto de tregua al enemigo y a las 17:30 horas del 19 de abril, la invasión estaba totalmente derrotada, aunque a un elevado costo para los combatientes revolucionarios y la población civil, ascendente a 176 muertos, 300 heridos y 50 discapacitados.

“La historia de la agresión de Playa Girón, no solo es un acontecimiento histórico importante y no solo se tradujo en una gran victoria de la Revolución Cubana y en una gran derrota del imperialismo, sino también, en ocasión de aquella invasión, se proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana”, recordó Fidel Castro en un discurso pronunciado el 19 de abril de 1991, en conmemoración del 30 aniversario de esa gesta revolucionaria.