En Matanzas: Celebrarán encuentro científico por 155 años del teatro Sauto.

teatro Sauto

Con un encuentro el 6 y 7 de abril venideros sobre teatros cubanos del siglo XIX, las autoridades de la ciudad de Matanzas celebrarán el aniversario 155 de la emblemática sala Sauto, se informó por estos días.

Kalec Acosta, director del teatro Sauto y anfitrión del evento, informó a Prensa Latina que la cita tendrá lugar en el marco de las celebraciones por los 325 años de esta urbe, que se cumple el 12 de octubre, situada a 100 kilómetros al este de La Habana.

‘Investigadores, historiadores, arquitectos, restauradores, artistas, trabajadores escénicos y directivos teatrales están convocados a las jornadas de esta quinta edición’, señaló.

Con carácter bienal, destacó, ‘la cita tiene como objetivo fundamental la indagación y promoción del devenir histórico-cultural de los recintos teatrales del siglo XIX y la inserción de estos en las dinámicas culturales de la contemporaneidad’.

Acosta precisó que se presentarán 15 ponencias sobre las temáticas: Acontecer histórico-cultural de las instituciones teatrales; Estudios sobre géneros, programación, públicos y personalidades; Arquitectura, conservación y restauración, y Museología.

Otros temas serán Trabajo archivístico y documental; Retos actuales de las salas teatrales del Siglo XIX, y Gestión turística, añadió. Acosta especificó que de la centuria décimonónica son también representativos el Principal, de Manzanillo (zona oriental); Caridad, de Santa Clara (centro); Milanés, Pinar del Río (occidente), y Tomás Terry, Cienfuegos (centro/sur). De patrimonio inestimable como inmuebles y tesoros en la historia de la Isla califican expertos, a los coliseos de este país edificados en la citada época.

El Sauto, Monumento Nacional, quedó abierto al público en 1863 en un área donde está incluido el sitio fundacional de esta tricentenaria villa, apodada la Atenas de Cuba, por su sostenida labor en el campo cultural.

El arquitecto, ingeniero y pintor escenográfico italiano Daniel Dallâglio fue el proyectista y ejecutor del imponente edificio, ejemplo del estilo neoclásico del entorno urbano de la localidad matancera, cabecera de la provincia homónima.

A lo largo de su trayectoria, Sauto ha funcionado como una sala polivalente y acogido a todas las manifestaciones de las artes escénicas y de la música, así como funciones y puestas extraordinarias. Por sus tablas han pasado prominentes figuras como Alicia Alonso, Frank Fernández, Sara Bernhardt, Anna Pavlova y Andrés Segovia, e importantes compañías y grupos del patio y foráneos.

En la actualidad el teatro, con capacidad para 725 espectadores, es sometido a un riguroso y prolongado proceso de reparación capital y buena parte de la inversión corresponde a los trabajos de carpintería.

(Tomado de Giron)

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Aulas inteligentes en Cuba: La tecnología al servicio del saber

Tomado de Cubadebate. Parece un entorno futurista o una imagen propia de naciones con un alto grado de desarrollo informático y computacional. Sin embargo, un grupo de 50 aulas inteligentes llegan a diferentes puntos de la geografía cubana y convierten los tradicionales salones de clases en laboratorios donde la interactividad y la tecnología toman la palabra.

Sustentadas en los sistemas operativos Nova y NovaDroid —ambos de producción nacional— las aulas inteligentes llegan al calor del proceso de informatización que vive la sociedad cubana. A su vez, representan un paso mayor de cara a elevar la presencia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones en las escuelas del país.

Esencialmente desarrolladas por la Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y la Electrónica (Gedeme) y la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), este proyecto se inserta como parte del tercer proceso de perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación y ofrece una herramienta capaz de combinar las aplicaciones más avanzadas con la experiencia de los mejores profesores.

De la tiza y la libreta a la wifi y los servidores

Compuestas por una pizarra digital interactiva, varias tabletas o laptops, una antena wifi, dos servidores, un dispositivo para el profesor, un proyector y un equipo de carga, las aulas tecnológicas representan uno de los mayores cambios en los modelos de enseñanza a nivel mundial.

Más allá de un diseño que rompe los patrones clásicos del salón con libros, tiza y una relación frontal entre maestro y alumno, este equipamiento busca mejorar los estándares de aprendizaje y dotar a los estudiantes de una herramienta más cercana a sus prácticas comunicativas y de uso de las nuevas tecnologías.

Dentro de un aula inteligente el profesor tiene un mayor control sobre la actividad de sus estudiantes, puede enviar información personalizada, compartir links y reproducir videos directamente en cada dispositivo, seccionalizar las preguntas o realizar evaluaciones más profundas. A su vez, permiten la creación de bibliotecas virtuales, la utilización de recursos multimedia para el desarrollo de la clase y hasta el habitual registro de asistencia o el acto de levantar la mano para responder alguna pregunta.

De acuerdo a varios estudios, el uso de los recursos de las aulas inteligentes garantiza una mejor gestión del conocimiento, una mayor independencia de los alumnos y una relación más fluida con el profesor. Además, promueven el intercambio de información, un debate más amplio y una apropiación más sólida de las materias, sobre todo por el empleo de recursos multimedia e interactivos.

Con esos precedentes estas aulas llegaron a Cuba finales de 2015, vinculadas a los esfuerzos por informatizar sectores vitales para el país como la educación, la salud o las áreas de capacitación de los Organismos de la Administración Central del Estado. Luego de la adquisición en el extranjero de unas pocas de ellas, la Isla se dio a la tarea de lograr un equipamiento producido en su mayoría en el territorio nacional.

“La idea surgió a partir de las experiencias con algunos socios estratégicos de otros países. Basado en la tecnología que teníamos disponible aquí para la comercialización y los nuevos desarrollos creamos el conjunto de arquitectura que vemos hoy”, dice el Ing. Fernando Fernández, Director de la Unidad Empresarial de Base Gedeme Servimática.

Salvo los proyectores y la pizarra —todavía con el sello de productos importados— el resto de los dispositivos salen de la unidad comandada por Fernando, a todas luces la primera gran ventaja de la iniciativa. Productos nacionales al fin, tanto el equipamiento técnico como sus desarrolladores están al alcance de la mano, un elemento que ofrece seguridad para emprender nuevos proyectos en el menor tiempo posible.

Gracias a esa posibilidad y al trabajo conjunto entre el Centro de Tecnología para la Formación de la UCI y Gedeme, a mediados de 2016 la Feria Internacional CubaIndustria vio la presentación oficial de las aulas inteligentes nacidas en la Isla. En esa ocasión el stand recibió el Premio de Diseño de la Oficina Nacional de Diseño Industrial y atrapó la atención de la gran mayoría de los participantes.

Como parte de esa alianza Gedeme se encargaría del mobiliario, la marquetería, la iluminación y los componentes de hardware del sistema, mientras la UCI debía trabajar para garantizar el funcionamiento de los programas y aplicaciones.

De ese propósito surgió el software XAUCE ATcnea, una solución creada por la universidad cubana para controlar todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. Según sus diseñadores, esa propuesta tiene éxito porque cuenta con iguales capacidades a las de su similar extranjero y permite un óptimo aprovechamiento de los recursos.

Sobre los requerimientos técnicos, Fernando Fernández asegura que otra de las ventajas de este modelo de aula inteligente radica en que no necesita de grandes prestaciones de hardware para funcionar. Según el directivo, los servidores parten de una arquitectura simple, pero convertida por los ingenieros de la UCI en un producto con las mismas opciones que los comercializados por las grandes empresas vinculadas a estas tecnologías.

Además, las aulas tecnológicas tienen disponibilidad para asumir los requerimientos de cualquiera de los niveles de la enseñanza general en el país, una característica que ofrece un amplio espectro de potencialidades de uso. Finalmente, la preponderancia de componentes de producción nacional tanto en hardware como en software garantiza una solidez en la búsqueda de la soberanía tecnológica en un sector tan complejo como el de la informática y las comunicaciones.

Así, 2017 cerró con la venta de las primeras 50 aulas tecnológicas para las pruebas de campo y de rendimiento técnico. De ellas, el Ministerio de Educación de Cuba (Mined) adquirió 27 para distribuirlas por todo el país, y las restantes fueron hacia otras entidades como el Ministerio de la Agricultura, el de Salud o el Grupo Empresarial Azcuba. A menos de dos años de su primera implementación, la Isla entró al entorno de las aulas virtuales o interactivas.

Aulas tecnológicas: el panorama de cara al futuro

Según dijo al periódico Granma el Ms C. Fernando Eugenio Ortega Cabrera, Director de Tecnología Educativa del Mined, cada año Cuba destina cinco millones de CUC para la inversión y el mantenimiento de los equipos informáticos de las escuelas del país. No obstante, los años de explotación y la velocidad en las transformaciones de sus componentes dificultan mantener un nivel alto de prestaciones en los laboratorios.

Junto a ese panorama, y en un contexto con limitaciones de conectividad y otras cuestiones vinculadas a la velocidad de navegación —de acuerdo a Ortega Cabrera poco más del 15 por ciento de las instituciones docentes tienen acceso a la Red Informática del Mined—, muchos dudan sobre lo atinado de este proyecto o su verdadera efectividad más allá de las primeras experiencias. Sin embargo, Fernando Fernández aclara que las aulas tecnológicas no necesariamente deben tener acceso a Internet para cumplir su función.

“Estas aulas son una herramienta para la enseñanza-aprendizaje, no para el entretenimiento o la navegación. Esos servicios representan complementos a su objetivo esencial y aunque cada día resultarán más imprescindibles, su ausencia no implica un problema. En su diseño valoramos las cuestiones de acceso a la red y las aulas pueden intercambiar o no con el exterior sin perder su propósito fundamental”, comenta.

Para ello, por ejemplo, uno de los servidores está destinado al almacenamiento de la información necesaria para la clase, y el otro concentra sus recursos en unificar las prestaciones telemáticas imprescindibles para el funcionamiento de una red local. “Allí tenemos chat, correo electrónico o portal de autenticación, unas herramientas que el profesor tiene a su alcance para garantizar la calidad de la docencia”, apunta Fernando Fernández.

Además, cada dispositivo lleva instalados los recursos para el aprendizaje desarrollados por la Empresa de Informática y Medios Audiovisuales (Cinesoft), así como con los contenidos disponibles en el portal Cubaeduca. Esas soluciones contribuyen a minimizar el impacto de los problemas de infraestructura y acceso a la red, aunque Ortega Cabrera anuncia la proyección de conectar todos los centros educativos antes de 2021.

Mientras tanto, de cara al futuro ya el aula tecnológica está cerca de una segunda entrega para responder a las expectativas de los clientes. De acuerdo al Ing. Sandy Núñez Padrón, asesor de mercadotecnia de la UCI, entre las solicitudes recientes para mejorar la herramienta aparecen concluir una versión solo para laptops o computadoras de escritorio y otra solo para tabletas. Además, trabajan para permitir la opción de importar y exportar la clase.

“Ahora mismo tenemos algunos sistemas en el proceso de verificación de calidad, porque nuestro objetivo es mejorar el software y sus prestaciones. Las aulas tecnológicas son una iniciativa ambiciosa, pero viene aparejada a la intención del país de incorporar la tecnología al proceso docente educativo. Los estudiantes de hoy son multimediales y multidispositivos, y es nuestra obligación hablar sus códigos para llegar mejor a ellos”, asegura.

Sobre el tema, el director de la UEB Gedeme Servimática confirma la existencia de un programa de desarrollo enfocado a la actualización de esa tecnología, sobre todo para llevar esa herramienta hasta instituciones con mayores requerimientos de procesamiento, como las universidades o los centros de investigación.

Según el directivo, para finales de 2018 debe salir una versión mejorada disponible para computadoras de escritorio. “Las aulas que tenemos hoy están montadas sobre protocolos Java a través de la conexión inalámbrica, pero no poseen equipos de altos niveles de cálculo. Con la nueva versión ese problema quedará resuelto”, asegura.

En este sentido, de acuerdo a Mary Laura Espinosa Hernández, Directora de Negocios de Gedeme, la intención de la empresa es contribuir a la existencia en los próximos años de un aula tecnológica funcional para cualquier tipo de dispositivo. “Si consideramos que nuestra entidad posee una línea de producción con una capacidad de 120 mil equipos al año, podemos dedicar en un futuro una parte importante a ese propósito”, asegura.

De cara a los retos que impone a la educación cubana la llamada Sociedad de la Información y el Conocimiento, iniciativas como estas se tornan vitales para no quedar rezagados en un camino que cada día evoluciona a mayor velocidad. Sin embargo, no desconocer el rol del profesor como ente regulador de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, y sobre todo cuán necesario es asumir su función con ética, compromiso, preparación y responsabilidad, resultan también elementos imprescindibles para garantizar la convivencia de lo tecnológico con lo tradicional.

De momento, las aulas tecnológicas continúan su periplo por la Isla entre esfuerzos compartidos para aprovechar todas sus ventajas y extenderlas por el país. Directivos, operarios de los talleres de montaje, desarrolladores de la UCI y pedagogos que llegan a ella por vez primera tienen conforman un equipo plural y tienen ante sí el reto de cumplir expectativas. Para ellos la visión de la Cuba del futuro sigue en las aulas con un buen profesor, pero ahora también junto a una pizarra electrónica, un software y una pantalla digital.

Ahí viene #Fidel, un libro del Comandante y su pueblo

El recién concluido capítulo habanero de la 27º Feria Internacional del Libro acogió la presentación bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo del libro Ahí viene Fidel, de los periodistas Wilmer Rodríguez Fernández y Yunet López Ricardo.

El volumen es la única obra escrita hasta el presente que narra en detalle a través de una gran crónica lo vivido en Cuba durante los nueve días tras conocerse el fallecimiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

Esta es una obra de amor escrita a cuatro manos en la intimidad del hogar por dos jóvenes periodistas que quieren a Fidel sin haber tenido la oportunidad de conocerlo personalmente: Wilmer, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Yunet, del diario Juventud Rebelde.

En las páginas de Ahí viene Fidel, la poesía de Yunet contrasta con la exquisita crónica de Wilmer plagada de imágenes que brotan como los frescos recuerdos del joven que tuvo a su cargo la narración en tiempo real para la Televisión Cubana del recorrido de las cenizas de Fidel desde La Habana hasta el Cementerio de Santa Ifigenia.

Al decir de Wilmer, ¡Ahí Viene Fidel!, es la frase que más se oyó durante aquellos cinco días de viaje hacia Santiago de Cuba”, de ahí el título del libro cuyos protagonistas únicos son Fidel, “quien nunca defraudó a su pueblo” y Cuba, “que siempre confió en él”, como consta en la dedicatoria del volumen.

“El pueblo no hablaba de Fidel en pasado, sino que decía ahí viene Fidel en presente, como si llegara en los tiempos de verde olivo con toda su energía a los diferentes lugares de Cuba”, agregó.

El libro recoge poblado a poblado el último encuentro de Fidel con el pueblo que bajo el hilo conductor de la caravana de regreso acudió a despedirlo a la Carretera Central con las iniciativas más espontáneas que ahora quedan registradas para la posteridad en las conmovedoras imágenes de los fotógrafos y camarógrafos que por aire o tierra acompañaron o esperaron el cortejo fúnebre del Comandante en Jefe.

Yunet dice “que este no puede ser un libro triste, este es un libro necesario para que las próximas generaciones sepan en detalle cómo fue que nosotros despedimos a Fidel, cómo fue que Cuba durante esos días le hizo tanto agradecimiento, le devolvió tanto cariño”.

Mas sí es un texto arranca lágrimas que hay que abandonar a ratos, sobre todo en aquellos pasajes de las pendientes empinadas de las calles santiagueras cuando en las postrimerías del adiós el lector conmovido tiene que enfrentarse a las palabras del joven chofer:

“Yo sabía que tocaba esa loma y antes de empezar a subir le dije a los muchachos: si el yipi se para o se va hacia atrás nos tiramos bajo las ruedas, pero el cofre lo protegemos como sea”.

El texto lo introduce la profética frase de Fidel pronunciada al entrar a La Habana el 8 de enero de 1959:

“Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión –en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres–, y ese será el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, ese día se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”

El libro comienza con un Fidel vivo reflejado en sus últimas fotos públicas aparecidas en la prensa y termina también con un Fidel vivo evocado en la última oración del texto: “En lo adelante la vida de Fidel dependerá de nosotros”.

¿Por qué el Palmar de Junco merece un poco de “ruido”? (+ Fotos y Documental) #Matanzas

Cuentan que el 7 de enero de 1959 toda Matanzas era un hervidero. La noche de ese miércoles miles de matanceros escucharon a Fidel desde el balcón de la sede del Gobierno Provincial, tras arribar a la ciudad en su recorrido en caravana por toda Cuba.

Fue allí que, entre otras cosas, el pueblo yumurino reunido en el parque de la Libertad, le pidió a Fidel que fuera rescatado el Palmar de Junco de la amenaza de parcelación que pendía sobre él, promesa que fue cumplida por el líder de la Revolución cuando el 6 de febrero de 1960 fue reinaugurado con un encuentro entre los equipos del Almendares y el Cienfuegos, de la fenecida Liga Cubana de Béisbol Profesional.

Pero, ¿por qué los habitantes de toda la Atenas de Cuba reclamaron rescatar al Palmar? ¿Qué significaba para ellos? ¿Qué hitos históricos ha protagonizado ese espacio neopoblano? ¿Cuántos grandes del béisbol de Cuba se formaron sobre su grama? ¿Qué representa hoy el Palmar de Junco para los cubanos?

El béisbol y Matanzas han mantenido siempre una relación estrecha, fundacional, primigenia, ancestral. De acuerdo a documentos de la época, esta ciudad resulta, sin dudas, una de la primeras de Cuba donde caló ese invento norteamericano. Precisamente este 27 de diciembre se cumplirán 143 años del primer juego oficial de ese deporte en la isla, el cual tuvo como escenario  los terrenos del Palmar.

Estadio Palmar de Junco

No obstante, existen pruebas documentales que demuestran que años atrás a esa fecha, ya se jugaba pelota en las calles de la ciudad y en terrenos como la Quinta de Oña, en la Jarcia o las alturas de Simpson y el barrio de Versalles. Consta en los reportes de prensa que, ¡en 1867!, jóvenes del comercio habanero y un equipo de estadounidenses asentados en Matanzas jugaron baseball en el ya conocido como Palmar del Junco, u otro que se refiere, ¡en 1847!, a la prohibición dictada por el gobernador provincial Falguera contra aquellos jóvenes –tanto blancos como “de color”- que dañaban el ornato público con el llamado ball town –o fongueo-, antecedente de lo que poco después sería el béisbol.

Esta pasión que vivimos hoy los de esta urbe, gracias a los Cocodrilos y su heroica actuación durante el último lustro, no es un sentimiento nuevo para los yumurinos. La pelota ha sido siempre un ingrediente importante de la que conocemos como matanceridad, así como la rumba, el danzón, la religión, la poesía, los ríos y el mar. Incluso, la nómina regular del club Matanzas, encabezados por el Capitán Ricardo Cabaleiro y el Coronel José Dolores Amieba, en 1895, cambió el bate por el machete y partió a la manigua a luchar por la independencia.

El estadio que aún tenemos es una casa sagrada para los amantes de la pelota de toda la isla. No por gusto El Inmortal Martín Dihigo, quizás el pelotero más completo que haya surgido de este país, fue abanderado del Palmar en múltiples ocasiones. A finales de los años 30, cuando se pretendió parcelar los terrenos y solo la actitud vertical y firme asumida por él y su amigo periodista Adolfo Font, evitó tal desatino. Después, en plena efervescencia revolucionaria, siempre defendió la opinión –compartida hoy por muchos fanáticos- de que el verdadero Salón y Museo de la Fama del Béisbol de Cuba no podía estar en otro lugar que no fuera allí.

Asimismo, Gaspar “El Curro” Pérez (padre), en los años 40, se interpuso ante un buldócer exclamando: ¡tendrán que pasar por encima de mi cadáver para lograr sus propósitos!, ante la pretensión de construir un barrio residencial en aquel sitio. De aquel suceso solo quedó la parte de la cerca perimetral que luce diferente a la vista, lugar por donde penetró el equipo.

Y es que el Palmar no es solo la instalación deportiva en activo más antigua del mundo, y en la cual se practicó el béisbol en el período colonial, republicano y revolucionario, tanto amateur como profesional, sino que encierra otros secretos. Sobre su grama tuvo lugar la primera exhibición en Cuba de la lucha canaria; se desarrollaron ferias comerciales y hasta Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba lo utilizaron como escenario.

Estadio Palmar de Junco

Hoy es la única instalación deportiva que ostenta la condición de Monumento Nacional y es sede desde el año 2016 del Salón de la Fama del Béisbol de Matanzas, quizás el antecedente necesario y fundacional de lo que en algún momento pudiera ser el Salón y Museo de la Fama del Béisbol de Cuba, tal es el interés y el deseo de miles de fanáticos e historiadores, los cuales han defendido esta tesis durante más de tres décadas.

Origen: ¿Por qué el Palmar de Junco merece un poco de “ruido”? (+ Fotos y Documental) | Girón

#Cuba Música Vital Buena Fe – Omara Portuondo – Yomil y Dany

Musica Vital Buena Fe – Omara Portuondo – Yomil y Dany

#Matanzas: La ciudad y la muerte

 

752-fotografia-g.jpgAunque más conocida por su esplendor cultural y económico que le valieron el epíteto de Atenas de Cuba, la ciudad de Matanzas mantiene desde la génesis de su tricentenaria historia una particular relación con la muerte, con episodios en los cuales se entretejen la historicidad y la leyenda.

Desde el origen de su nombre que alude a la matanza de colonizadores españoles a manos de nativos, perpetrada en la bahía de Guanima en el año 1510 y catalogada hoy como el primer acto de rebeldía aborigen en Cuba, la localidad coquetea con la tanatología.

Especialmente el siglo XIX fue prolífico en episodios relacionados con la muerte, como una terrible epidemia de cólera, y la tristemente célebre reconcentración de Valeriano Weyler, método genocida del alto mando colonial para aislar a familias campesinas e impedir así que ayudaran a los independentistas.

Durante la época fue común la práctica de embalsamar cadáveres en Matanzas, y a tal fin se dedicaron varios establecimientos, aunque su alto precio dejaba al margen a los menos favorecidos.

En el local museo Palacio de Junco se expone el cuerpo momificado de Josefa Petronila Margarita Ponce de León (1815-1872), una habanera de principios del siglo XIX embalsamada a petición de su familia, que pagó mil pesos en oro por su traslado a Matanzas por vía marítima.

Precisamente la “momia matancera” fue hallada en el citadino cementerio San Carlos Borromeo, joya de la arquitectura y el arte funerario nacional, dotado de las únicas catacumbas aún en uso en el país.

La bendición de la necrópolis actual en 1872 coronó los esfuerzos por dotar a la ciudad de ríos y puentes de un digno camposanto, tras contar con alrededor de 14 sitios improvisados para el enterramiento, un accidentado pasaje narrado por el historiador Ercilio Vento Canosa en su libro La última morada.

Siempre de la mano de la curiosidad actúa la ciencia, y una prueba de ello la ofrece el reciente hallazgo de un documento en el Archivo Histórico local, que hace referencia a un hecho singular acontecido durante la centuria decimonónica en la urbe.

El hallazgo corresponde a un manuscrito con sello del timbre y fechado el dos de julio de 1882, dirigido al entonces Capitán General de la Isla, donde se certifican las disposiciones de un marino estadounidense a propósito de la manera de proceder con sus restos mortales.

Según refiere el documento el finado es “el norteamericano de 48 años de edad Franklin Shute, capitán del bergantín americano J. H. Lane,  surto en el puerto de Matanzas y consignado a los Sres. Zanetti y Co”.

“Que en caso de fallecimiento su cadáver fuera colocado en una pipa de ron según costumbre, y trasladado hasta el mismo lugar de residencia de su familia”, así se lee en las páginas del curioso manuscrito de la época, atesorado en esta localidad occidental, situada a unos 100 kilómetros al este de La Habana.

La carta fue suscrita por “Antonio Fernández y Ceballos, natural de Santander, del comercio y vecino del Distrito Norte, Barrio del Teatro, calle de Pavía Nº 5”, quien disponía de una casa de huéspedes, próxima al puerto citadino.

En documentos igualmente conservados en el Archivo Histórico queda también constancia del traslado del fallecido lobo de mar, acontecido el 24 de julio de 1882, tal y como refiere un reciente artículo de la prensa yumurina.

Los trabajos de restauración en la necrópolis y la siempre labor incansable de los historiadores hacen presagiar la perspectiva de nuevos descubrimientos sobre la especial relación de la ciudad neoclásica de Cuba con la muerte, esa intemporal obsesión humana. (Roberto Jesús Hernández Hernández/ACN)

El Mambo y su impronta regresan a #Matanzas en Coloquio Internacional (+Fotos y Video)

El Mambo y su impronta regresan a Matanzas en Coloquio Internacional

 

La multiplicidad de la creación musical de Dámaso Pérez Prado (Matanzas, (11 diciembre 1917- México, 14 septiembre de 1989) será uno de los principales aportes del Coloquio Internacional dedicado al centenario de su nacimiento, que se iniciará el próximo viernes en esta ciudad y al que han confirmado su presencia musicólogos, estudiosos y amigos del afamado intelectual cubano.

Coloquio Pérez Prado

El programa de la cita contempla además del evento teórico, el estreno absoluto de la obra: “Yo soy el rey del Mambo”, texto del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, bajo la dirección de puesta en escena de la actriz y productora mexicana Dana Stella Aguilar, fundadora de la compañía Conjuro Teatro que ofrecerá tres funciones en la sala Papalote, para luego continuar su gira por la nación.

“Yo soy el rey del Mambo”, comenta Rodríguez Febles, es un musical donde se combina la danza, la música en vivo que nos trae Atenas Bras Ensemble y en la que mostramos facetas de la polémica vida de Pérez Prado.

“En términos dramatúrgicos la inscribiría como un mambo drama, ya que los críticos describen el Mambo como un ritmo estrafalario, neurótico; sin principio ni fin y ese desorden, ese caos estructural; es algo que vamos a ver en la puesta en escena”.

¿Entonces veremos escenas evidentemente… experimentales?

Sí, pero estarán en perfecta mixtura música y actuación. Son escenas que mucho podrían tener del musical de Broadway y en la que sugerimos cómo se imbrican la música cubana la mexicana y la norteamericana, en el caso específico del jazz; y esa interacción, por decirlo de alguna manera, es el resultado definitivo de lo que es la música de Pérez Prado.

¿De alguna forma consideras que este coloquio, esta puesta en escena, este deseo de redescubrir a Pérez Prado se hizo necesidad luego de conocer de su vida?

Indudablemente. Nosotros los matanceros teníamos la responsabilidad histórica de regresar a Pérez Prado a Matanzas y desde diversos puntos de vista. Uno de ellos es a través de esta obra que es un homenaje también a Matanzas, esta ciudad que se obvia en la biografía de Pérez Prado y sin embargo aportó no solo a la enseñanza que recibió aquí de maestros como Rafael Somavilla, de María Angulo; sino por ser también una plaza importante del Danzón y la Rumba y de ese espíritu musical que recorre las calles de nuestra ciudad.

En este contexto, se aguarda por la visita de Iván Restrepo, amigo de Dámaso, quien ofrecerá una conferencia sobre la amistad que les unió y donará diversos materiales audiovisuales, entre ellos casi un centenar de películas en las que hace aparición el músico que engrosarán del fondo Pérez Prado que atesorará la Casa de la Memoria Escénica.

Igualmente, ya han confirmado su presencia en este coloquio dedicado al promotor del Mambo: Sergio Santana, colombiano autor de un profundo libro sobre el músico matancero; así como los investigadores cubanos Vivian Martínez, Radamés Giró, Rosa Marquetti, Juan Francisco González, Rafael Lam, Polo Gaytán y Pavel Granados.

Como es de esperar, la polémica sobre si adjudicar la autoría del Mambo como género musical a Pérez Prado, será puesta sobre el tapete con el estreno de los documentales de las realizadoras Gloria Torres y Ana Valdés Portillo.

 

Che

Lo cierto es que la impronta del género musical y esto como simple curiosidad histórica, motivó a personalidades como la del Che Guevara y su amigo Alberto Granados a bautizar como Mambo Tango la balsa con la que navegaron por el Amazonas, durante junio de 1952.

También, entre las creaciones de Pérez Prado; la muy poco conocida Suite Exótica de las Américas, fue una de las preferidas por el Guerrillero Heroico, hasta el punto de que sea el primer movimiento de la obra el que se utiliza para recordarle. (José M. Solís/Radio Rebelde)